
La muerte de un ser amado es algo catastrófico para cualquier persona, pero puede ser aún más angustiante, difícil de entender y desorientador para los niños. Los más pequeños sienten una tristeza profunda ante la pérdida de un familiar cercano. Sin embargo, no tienen ni las herramientas emocionales ni la madurez para procesar ese duelo de manera positiva.
Los padres y otros adultos de confianza, son responsables de brindarles a los niños el apoyo emocional requerido para atravesar el duelo de la mejor manera posible. Esto les ayudará a expresar su dolor, entender la muerte desde su nivel de desarrollo evolutivo, encontrar consuelo y, finalmente, sanar la herida emocional para poder seguir creciendo con salud emocional.
En este artículo vamos a explorar diversas formas constructivas en las que los adultos pueden acompañar a los niños en su proceso de duelo. Siempre validando sus emociones, dándoles seguridad, manteniendo rutinas estables, buscando ayuda profesional cuando sea necesaria y adaptando el apoyo emocional a las distintas edades y necesidades de cada niño.
Validar sus sentimientos
- Puedes explicarle que está bien sentir tristeza, rabia y confusión. Nunca restes importancia a sus emociones.
- Es importante escucharlo activamente, sin juzgarlo, permitiendo que exprese lo que siente, sea tristeza, rabia, confusión, o cualquier otro sentimiento. Préstale toda tu atención y dile que está bien sentir lo que siente.
- Nunca le digas frases que descalifiquen sus emociones como «no llores», «no estés triste», «tienes que ser fuerte», “hay que ser feliz”. Esto le da el mensaje equivocado de que debe ocultar o suprimir sus emociones.
- Ayúdalo a identificar y poner nombre a sus emociones. Puedes preguntarle «¿cómo te sientes hoy?» y validar lo que te responda con frases como, “entiendo”, “lo sé”, “está bien que te sientas así”. Explicar que las emociones pueden cambiar cada día y que eso está bien también.
- Si expresa rabia o frustración, dile que eso pasa debido a lo mucho que le duele la pérdida. Dale ideas en cuanto a diferentes maneras de manifestar esa rabia.
- Sé empático y ponte en su lugar. Frases como «entiendo que estés tan triste/molesto porque lo extrañas mucho» demuestran tu comprensión.
- Quédate con él en los momentos más difíciles, cuando la tristeza o la rabia se desborden. Abrazarlo y estar a su lado es importante.
- Dile que las emociones intensas son esperadas luego de una pérdida. Explícale que con paciencia y apoyo las irá gestionando.
Fomentar la expresión emocional
- Es importante animarlo a hablar, llorar y a hacer preguntas sobre la pérdida. El arte y el juego pueden facilitar la expresión.
- Debes permitirle llorar libremente y abrazarlo, esto le da permiso para manifestar su tristeza.
- Nunca te molestes si expresa rabia ante la pérdida. Muéstrale diferentes formas aceptables de manifestarla como por ejemplo golpear almohadas.
- Invítalo (sin forzar) a hablar sobre la persona fallecida y cómo lo hace sentir su pérdida. Recuerda siempre que se escucha sin juzgar.
- Dile que puede hacer dibujos, escribir cartas si ya sabe escribir, inventar un poema acerca de lo que siente o incluso de lo que le quisiera decir a quien ya no está.
- Invítalo a hacer preguntas acerca de lo que desee saber e incluso acerca de la muerte en sí. Responde con la verdad y de acuerdo a su edad. Importante no responder más de lo que te esté preguntando y aclarar exactamente lo que quiere saber, para estar seguro de dar la respuesta correcta.
- Cuando no tengas respuesta, dile que no sabes qué decirle porque hay cosas acerca de la muerte que tú tampoco sabes.
- Ayúdalo a manifestar de forma simbólica sus sentimientos más complejos, a través del juego, puede ser con muñecos o títeres.
- Si no quiere hablar, haz con él actividades artísticas o utiliza música para facilitar su expresión.
- Debes tener paciencia si necesita tiempo antes de verbalizar lo que siente. No hay que forzar.
- Busca ayuda profesional si observas dificultad prolongada para expresar o manejar sentimientos.
Brindarles seguridad y consuelo
- Abraza mucho (si te lo permite) y mantente disponible para escucharlo y acompañarlo en su tristeza.
- Mantén en lo posible rutinas y horarios constantes. Esto le da un sentido de normalidad y control.
- Sé más cariñoso, trata de hablarle desde la calma, pasa tiempo junto a él y no te escondas para llorar. También te puede ver llorar.
- Hazle saber que estás a su lado para lo que necesite, escúchalo y dedícale tiempo de calidad.
- Si necesita llorar, acompáñalo en su llanto con palabas reconfortantes, validando su tristeza o simplemente en silencio.
- Transmítele calma y serenidad cuando sienta ansiedad. Las técnicas de respiración son de gran ayuda.
- Evita el exceso de estimulación o los cambios drásticos. Ve despacio con los ajustes en su vida.
- Recuérdale cada vez que sea necesario que no es culpable de lo sucedido. Los niños pueden sentir una culpa irracional.
- Asegúrale que las personas que lo cuidan, continuarán a su lado protegiéndolo.
- Ten paciencia y no lo obligues a que «se sienta mejor». Déjale expresar su dolor sin límite de tiempo.
- Considera ayuda psicológica si la aflicción persiste por mucho tiempo interfiriendo en su vida y su rutina diaria.
Adaptarse a las necesidades de cada edad
Los niños necesitan más consuelo físico. En cambio, los adultos querrán más información y validación.
Niños de 2-5 años: necesitan mucha cercanía física y consuelo para sentirse seguros. Explicaciones simples y breves sobre la muerte. Mantener rutinas.
Niños de 6-9 años: pueden expresar tristeza y hacer preguntas más elaboradas. Dales información clara y sincera para evitar fantasías.
Adolescentes: entienden lo irreversible de la muerte. Deja que se expresen a través de conversaciones, arte, escritura. No minimices nunca sus sentimientos, tienen recursos emocionales más complejos. Promueve el diálogo y la expresión emocional sana. Respeta su privacidad.
Considera siempre el nivel de desarrollo cognitivo y emocional, no solo la edad. Los niños más pequeños necesitan más apoyo con sus rutinas. Los adolescentes pueden tener mayor conciencia de sus emociones, pero aún requieren guía y comprensión. Recuerda que cada niño tiene un modo único de procesar el duelo. Observa y atiende sus necesidades específicas.
Buscar ayuda profesional si es necesario
- Si observas señales prolongadas de ansiedad o depresión, busca terapia psicológica especializada.
- Considera la terapia si el niño presenta cambios notorios de conducta, aislamiento, rabia, culpa o tristeza prolongada.
- Busca ayuda si hay alteraciones significativas en sus hábitos de sueño, alimentación o rutinas por un período largo.
- Acude a un psicólogo infantil si muestra signos de depresión como llanto constante, ideas de muerte o falta de interés en actividades.
- No esperes demasiado para buscar ayuda profesional pensando que el niño «lo superará solo». La terapia puede ayudar a prevenir complicaciones.
- Explícale al niño que ir a terapia no es un castigo, sino una forma de tener un espacio seguro para expresar sus sentimientos.
- Debes elegir un terapeuta con experiencia en duelo infantil y con enfoques apropiados a la edad del niño.
- Incluye al niño en la decisión de ir a terapia, para que se sienta cómodo y colabore
- Considera también tener una asesoría familiar para que los padres aprendan a apoyar al niño en esta etapa difícil.
Conclusión
La partida de un ser amado puede ser una experiencia muy desestabilizadora para un niño. Pasar por un duelo a una edad temprana y sin tener el acompañamiento apropiado, puede generar consecuencias significativas en su bienestar emocional, si no se le brinda el apoyo adecuado. Por esto hay que apoyar emocionalmente a los niños durante el duelo.
Con paciencia, comprensión y mucho amor, los padres y demás adultos cercanos pueden guiar al niño a transitar de la mejor manera posible las etapas del duelo. Validando sus sentimientos, permitiendo la expresión emocional, dando consuelo y estabilidad, se crea el entorno que el niño necesita para integrar la pérdida a su mundo interior.
No hay una fórmula única para ayudar a cada niño en duelo, pero con las estrategias compartidas en este artículo esperamos haberte dotado de más herramientas y conocimientos para convertirte en el soporte emocional que el niño necesita ante ese momento de profunda tristeza.
Por último, pero no menos importante, nunca te sorprendas de ver cómo un niño pasa de llorar a reír y jugar como si nada hubiera pasado. Eso puede ocurrir y también es algo esperado y no significa que no le importa lo que pasó. Ellos a veces nos sorprenden y nos dan grandes lecciones de vida, sanando primero que nosotros los adultos.
